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miércoles, 21 de enero de 2015

Fragmento del libro "Breviario de podredumbre" de Emile M. Cioran

Jeremy Geddes

"Hoy prefiero tal escritor a tal otro; mañana le tocará la vez a una obra que antaño abominaba. Las creaciones del espíritu -y los principios que las presiden- se resignan al destino de nuestros humores, de nuestra edad, de nuestras fiebres y de nuestras decepciones. Ponemos en tela de juicio todo lo que antaño amamos, y tenemos siempre razón y siempre estamos equivocados; pues todo es válido y todo carece de importancia. Sonrío: nace un mundo; me entristezco: desaparece, y ya se perfila otro. No hay opinión, sistema o creencia que no sea justa y al mismo tiempo absurda, según nos adhiramos o nos separemos de ella".

Extracto del libro "Breviario de podredumbre" de Emile M. Cioran.



Fragmento del libro "A la sombra de las muchachas en flor" de Marcel Proust.

Jennifer Cantwell

"Cuando uno es desdichado, lo es sin duda todo lo que señala una fecha y un aniversario. Pero si lo es, por ejemplo, por haber perdido a una persona amada, el sufrimiento consiste únicamente en una comparación más viva con el pasado. En mi caso, a esto se añadía la esperanza no formulada de que Gilberte, tras haber querido dejarme la iniciativa de los primeros pasos y comprobar que no los había dado, no había esperado otro pretexto que el día de Año Nuevo para escribirme: «En fin, ¿qué pasa? Estoy loca por usted, venga, tendremos una explicación sincera, no puedo vivir sin verle». Desde los últimos días del año me pareció probable esa carta. Tal vez no lo era, pero para que lo creamos así nos basta el deseo, la necesidad que tenemos de que lo sea. El soldado está convencido de que, antes de que lo maten, le será concedido cierto plazo indefinidamente prolongable, el ladrón, antes de que lo cojan, los hombres, en general de que hayan de morir. Ése es el amuleto que preserva a los individuos ─y a veces a los pueblos─ no del peligro, sino del miedo al peligro, en realidad de la creencia en el peligro, hecho que permite en determinados casos arrostrarlo sin que haya necesidad de ser valiente. Una confianza de este tipo, e igual de poco fundada, sostiene el enamorado que cuenta con una reconciliación, con una carta. Para no esperarla, me hubiese bastado que dejase de desearla. Por indiferentes que nos sepamos a la que todavía seguimos amando, le tribuimos una serie de pensamientos ─aunque sean de indiferencia─, una intención de manifestarlos, una complejidad de vida interior en la que quizá seamos objeto de una antipatía, pero también de una atención permanentes".


Extracto del libro "A la sombra de las muchachas en flor (En busca del tiempo perdido #2)" de Marcel Proust.


jueves, 8 de enero de 2015

Fragmento del libro "Prohibido entrar sin pantalones" de Juan Bonilla



Fabian Perez


“Señorita, usted va a tener el gusto de hablar con un ruso célebre y le digo que he visto muchachas más bonitas que usted, más esbeltas que usted, y todas las muchachas se vuelven locas por nosotros, lo poetas, y yo soy inteligente y mi voz es poderosa, y te puedo marear si accedes a escucharme, pero ten en cuenta que a mí no se me caza así como así, los deseos pasajeros no se me suben a la cabeza, porque a mí, el amor me ha herido para los restos, y ya sólo soy un perro que se arrastra por los suelos, porque yo no mido el amor en términos de patrimonio y posesiones, y ella dejó de quererme y me dio la patada, así que me siento tranquilamente ante el piano y no voy a entrar en más detalles, no tontee conmigo, guayabo, que no tengo viente años, ya he pasado con mucho de los treinta y sé que el amor no consiste en que te hierva el cuerpo a borbotones, ni en que se te incendien las entrañas, sino más bien lo que sucede en las cuevas que hay bajo la montaña del pecho, amar es correr al fondo del patio y partir leña para la chimenea haciendo brillar el hacha, poniendo a prueba nuestra fuerza hasta que llega la noche, amar es abandonar bruscamente las sábanas desgarradas por el insomnio, sintiendo celos del mismísimo Copérnico, considerar a Copérnico nuestro rival, él es nuestro enemigo, no del marido de Maria Ivanova el amor no es el paraíso del dinero, sólo el anuncio de que de nuevo se ha puesto en marcha el motor congelado del corazón y usted, señorita, ha roto el hilo que me unía a Moscú, pero ¿cómo se lo explico?, si yo o fuera poeta quisiera ser astrólogo, alboroto en la plaza, ruedan los coches, yo camino anotando versos en la cabeza o en la libreta, los coches corren despavoridos pero no me atropellan, han comprendido que me encuentro en pleno éxtasis y que un enjambre de visiones y de ideas me llega hasta el tuétano y hasta los osos podrían tener alas si yo quisiera, y yo hiervo, en este restaurante barato, hiervo para decirles a los enamorados que tienen que enseñar a los demás a mirar a las estrellas, a los que han perdido la vista y las ganas de mirar al cielo, de plumaje incendiado, tiene que decapitar a los enemigos del amor con su sable luminoso de larga cola, y escucho los latidos de mi propio pecho como si estuviera esperando una cita, cada uno de ellos es una llamada del amor, ese huracán indomable, quién puede contenerlo, ese incendio, ¿puede usted apagarlo?, haga la prueba, señorita, pruebe a contenerlo, pruebe a apagarlo…”

Fragmento del libro "La romana" de Alberto Moravia

Edward Hopper

"Debería darme cuenta de que al portarme así no conseguía ninguna victoria, sino que, por el contrario, me ponía aún más en sus manos, porque me mostraba más dispuesta a entregarme a él, no por puro impulso de amor, sino para amansarlo y convencerlo cuando ya no bastaban las palabras, y ésta es precisamente la conducta de todas las mujeres que aman y no tienen seguridad de ser amadas, pero estaba demasiado cegada por aquella perfección de actitud que su falsedad le consentía. Hacía y decía siempre las cosas que convenía hacer y decir y en mi inexperiencia no me daba cuenta de que aquella perfección era más propia de la imagen convencional de amante que yo misma me había creado que del hombre real que tenía delante".

Extracto del libro "La romana" de Alberto Moravia.

miércoles, 7 de enero de 2015

Fragmento del libro "El cielo de Lima" de Juan Gómez Bárcena

José van Gool

"«Pero eso que dice no puede ser... Tiene que haber algo más... Quiero decir... que el amor es algo más que palabras, ¿no?... Tiene que ser..., es algo que nace de muy dentro, que no puede traicionarse...»
      Se golpea el pecho con pasión cuando lo dice. Pero Cristóbal acoge la interrupción con un gesto desganado.
     «¡De adentro! Y hace un siglo, cuando las niñas de trece eran comprometidas con vejestorios de sesenta y ninguna de esas beldades protestaba ni tantito, dígame, ¿es que no tenían adentro las mismas vísceras que usted? Le diré lo que pasaba: que por entonces no se leían novelas románticas, o sea, que nadie les había dado a las niñas las palabras adecuadas para sentir otra cosa distinta de la que sentían.» Se detiene; le da una palmada en el hombro. «Desengáñese, amigo mío; el amor, tal y como usted lo entiende, lo ha inventado la literatura, lo mismo que Goethe le regaló el suicidio a los alemanes. No somos nosotros los que escribimos novelas, sino las novelas las que nos escriben a nosotros...»


Extracto del libro "El cielo de Lima" de Juan Gómez Bárcena.

martes, 6 de enero de 2015

Fragmento del libro "Las intermitencias de la muerte" de José Saramago

Jan Esmann

"He ahí una palabra que suena bien, llena de promesas y de certezas, dices metamorfosis y sigues adelante, parece que no ves que las palabras son rótulos que se adhieren a las cosas, no son las cosas, nunca sabrás cómo son las cosas, ni siquiera qué nombres son en realidad los suyos, porque los nombres que les das no son nada más que eso, el nombre que le has dado".


Extracto del libro "Las intermitencias de la muerte" de José Saramago.

lunes, 5 de enero de 2015

Poema del libro "Los muros" de Doménico Chiappe.



Fotografía de Danny Lyon


Podría demostrarle que mi hijo morirá de malaria
Y usted no me dejaría entrar en el país.
Podría contarle cómo la sequía calcinó mis cultivos
Y usted no me dejaría entrar en su país.
Podría enseñarle las cicatrices que me dejó el desierto
Y usted no me dejaría entrar en su país.

Podría explicarle que mi hija tendrá 
Larga experiencia como esclava sexual
Antes de su primera menstruación
Y usted pensará en su plan de pensión.
Podría narrarle mi historia
De ablación, explotación y prejuicio
Pero usted no escuchará 
Ninguna palabra que me humanice.

Nunca compadecerá a quien no puede hacerle daño.

Usted quiere encerrarme
En mi celda de fronteras
Por temor a que no sobre 
Una migaja de su riqueza.
Podría enseñarle el kalashnikov que me entregaron cuando cumplí siete años
Con el que maté a mi padre y a mi madre y a otros mil seres humanos.
Podría llevarte al lugar donde yacen los cráneos 
De mi familia y mi pueblo junto al diamante y al cadmio.

Podría contarle cómo el recién nacido chupó de mi teta
Hasta que perdió todas las fuerzas
Y usted no me dejaría entrar en su país.

Podría decirle mi nombre
Y usted no me dejaría entrar en su país,
Ni me dejará nunca pronunciar las palabras,
Ninguna palabra, que me humanicen.

Nunca compadecerá a quien no puede hacerle daño.


Poema extraído del libro "Los muros" de Doménico Chiappe.

Fragmento del libro "Los inmortales" de Manuel Vilas.

Autorretrato - Vincent van Gogh


 "El alcoholismo acaba de nacer, está en pañales. El alcohol es una sustancia sobrenatural. Todo eso se desarrolla con pormenor en la monografía que le he dicho, donde también se demuestra que los hombres del futuro, que serán inmortales, estarán todo el día bebiendo. Creo que Jesús de Nazaret fue el primer alcohólico profundo. Su idea de que nos teníamos que amar los unos a los otros es una idea de borracho iluminado. La Última Cena fue una cena de bebedores profesionales, de grandes alcohólicos en conexión con el Gran Alcohólico Definitivo, o sea, con Dios". 

Extracto del libro "Los inmortales" de Manuel Vilas.

sábado, 3 de enero de 2015

Fragmento del libro "El luminoso regalo" de Manuel Vilas

Drahosch Ludwig



"Come mi hígado. Come mis huesos. Cómeme. Eso os decíais, hagamos el amor con nuestros órganos invisibles, aquellos que nunca han visto la luz. Querías follarte su hígado, meter allí tu polla. Quiero chuparte el corazón, quiero meter mi coño allí, encima de tu corazón. Necesitáis cirujanos que abran vuestros cuerpos y juntes vuestros órganos. Necesitáis cirujanos que abran vuestros cuerpos y juntes vuestros órganos. Lo que ansiáis necesita la alta cirugía del futuro querías que tu vesícula fuese su vesícula. Querías olerle el culo y las axilas hasta el final. Quería conocer todos sus olores. Querías su intestino, su riñón, su esófago, sus vísceras, sus venas. Así folláis vosotros. Nadie folla así".


Extracto del libro "El luminoso regalo" de Manuel Vilas.

Fragmento del libro "Intento de escapada" de Miguel Ángel Hernández

Enrico Robusti

"-No creo que estemos cegados por la imagen y que ya no veamos nada -continué-. No son los medios los que nos engañan. Somos nosotros los culpables, lo que en el fondo queremos comer con este fondo de imágenes. Somos vampiros que gozamos con la sangre y sólo nos parece que nuestra existencia tiene sentido cuando advertimos que el otro es una puta mierda y que se hace trizas cada dos por tres. La pantalla nos mantiene a salvo. Y a veces fingimos que nos conmovemos. Pero no nos conmovemos una mierda. A veces soltamos incluso una lágrima. Y la lágrima cae sobre la sopa, y entonces volvemos a comer, y observamos que la sopa está más gustosa y que con nuestras lágrimas todo sabe mejor. Pero no son nuestras lágrimas. Es la sangre del otro, la sangre derramada. Ésa sí que es salada. Ésa sí que condimenta. Nuestras lágrimas son una puta mierda al lado de esa sangre que condimenta".

Extracto del libro "Intento de escapada" de Miguel Ángel Hernández.

viernes, 2 de enero de 2015

Fragmento del libro "El sur es un sitio grande" de Roger Wolfe.

Chrystal Chan

"Nunca ha dejado de sorprenderme la capacidad de inocente fantasía que demuestran los desposeídos de la tierra. Es como un mecanismo de defensa que milenios de rapiña, embrutecimiento y explotación no han conseguido más que fortalecer.
El mero hecho de que alguien sea capaz de seguir soñando en medio del infierno se merecería una medalla
".


Extracto del libro "El sur es un sitio grande" de Roger Wolfe.

lunes, 15 de diciembre de 2014

Fragmento del libro "Wilt" de Tom Sharpe

Claude Verlinde


"En cualquier caso, una explicación psicológica exigía un nivel de conocimiento del propio yo, que Wilt, que no estaba seguro ni mucho menos de tener un yo que conocer, creía que le estaba negado. Diez años de Yeseros Dos y de Exposición a la Barbarie le habían dado, al menos, penetración para saber que toda pregunta tenía una respuesta y que era igual que dieses la que dieses, siempre que la dieses convincentemente. En el siglo XIV habrían dicho que el diablo le ponía tales pensamientos en la cabeza; ahora, en el mundo posfreudiano, sería un complejo, o, para estar realmente al día, un desequilibrio químico. Cien años después, esgrimirían alguna explicación completamente distinta. Con la idea consoladora de que las verdades de una época eran los absurdos de otra, y que no importaba mucho lo que pensases siempre que hicieras lo que había que hacer".

Extracto del libro "Wilt" de Tom Sharpe.

sábado, 13 de diciembre de 2014

Fragmento de "La montaña mágica" de Thomas Mann

Alex Colville


"La música saca al tiempo de la inercia, nos saca a nosotros de la inercia para que disfrutemos al máximo del tiempo... La música despierta..., y en este sentido es moral. El arte es moral en la medida en que despierta a las personas. Pero ¿qué pasa cuando ocurre lo contrario: cuando anestesia, adormece y obstaculiza la actividad y el progreso? La música también puede hacer eso, es decir, ejercer la misma influencia que los estupefacientes. ¡Un efecto diabólico, señores míos! El opio es cosa del diablo, pues provoca el embotamiento de la razón, el estancamiento, el ocio, la pasividad... Les aseguro que la música encierra algo sospechoso. Sostengo que es de una naturaleza ambigua. Y no es ir demasiado lejos si la califico de políticamente sospechosa". 


Extracto del libro "La montaña mágica" de Thomas Mann.

viernes, 12 de diciembre de 2014

Fragmento del libro "Proyecto Nocilla" de Agustín Fernández Mallo.


"No existe espacio si no existe luz. No es posible pensar el mundo sin pensar la luz [lo dijo Heráclito, lo dijo Einstein, lo dijo el Equipo-A en el capítulo 237, lo dijeron tantos]. Y sin embargo dentro de cada cuerpo todo es oscuridad, zonas del Universo a las que la luz jamás tocará, y si lo hace es porque está enfermo o descompuesto. Asusta pensar que existes porque existe en ti esa muerte, esa noche para siempre. Asusta pensar que un PC está más vivo que tú, que adentro es todo luz". 




Extracto del libro "Proyecto Nocilla" de Agustín Fernández Mallo.

miércoles, 26 de noviembre de 2014

Fragmento del libro "Llegada a las Islas" de José Óscar López.

Escultura de Fabián Perez.

“Una inquietud mueve las fontanelas de la Tierra. Una  conversación que se acaba está abocada, irremediablemente, al estertor de los monólogos. A todo lo que dice, imperturbable, su vacío. Parto en la multiplicidad, voces imaginarias que suplen al que espera. ¿Vivimos en aquello que nombramos tan sólo los cobardes? Hablar tanto, ¿por qué, si no es para no equivocarme? Y dejar de decir lo que quiero decir: mira, si no, lo bien que les funciona a las estatuas”


Extracto del libro "Llegada a las Islas" de José Óscar López.